¿Quién fue Cacho Castaña?Humberto Vicente Castagna, cuyo nombre verdadero era Cacho Castaña, es un cantante y compositor argentino. Nació en Flores, Buenos Aires, Argentina, el 11 de junio de 1942; y su muerte fue en Ibídem, Argentina, el 15 de octubre de 2019. Fue conocido por sus canciones, como: "Septiembre del 88", "Ojalá que no puedas", "Garganta con arena" y "Café la Humedad". Muchas de las canciones del afamado cantante, Cacho Castaña, se inmortalizaron en las voces de diversos intérpretes. Durante su carrera, que asciende a sesenta años hasta el momento de su muerte, Cacho Castaña lanzó 50 discos y más de 600 canciones. Algunos de sus trabajos forman parte de la cultura argentina Niñez, Juventud y Vida Familiar Cacho Castaña nació y creció en Buenos Aires, Argentina, donde demostró su interés por la música a temprana edad. Fue hijo de Antonio Castagna y Rosa Curra. A los catorce años se desempeñó como profesor de piano. Inicios de Cacho Castaña en la M�...
Las baladas de oro son un género musical romántico que se caracteriza por sus melodías suaves y letras emotivas. Este estilo de música se popularizó en la década de 1960 y 1970 y se mantuvo vigente hasta la década de 1990.
Las baladas de oro son interpretadas por solistas o grupos musicales, y suelen tener arreglos musicales sencillos, con predominio de instrumentos como la guitarra acústica, el piano y la percusión suave. Las letras de las canciones suelen hablar de temas amorosos, desamor, nostalgia y melancolía.
Entre los artistas más destacados del género se encuentran Roberto Carlos, Julio Iglesias, José Luis Perales, Camilo Sesto, entre otros. Las baladas de oro han sido versionadas y reinterpretadas en distintos idiomas y estilos musicales, lo que demuestra su impacto y trascendencia en la música romántica a nivel mundial.
Te pintaron las cejas con dos pinceladas de asfalto caliente
y quedó Buenos Aires dibujada en tu frente.
Y esa pena de amor que agrandó tus ojeras, faltando a la cita,
no pudiste borrarla ni con agua bendita.
Era escudo y espada tu palabra atrevida,
tu mirada insolente, cuanto miedo tenías que te dañe la gente.
Esa gente que hablaba y que mal comentaba tu sabiduría.
Ellos nunca supieron lo que tu ya sabías
Tita de Buenos Aires, Tita mía,
la de los tangos calientes y las manos tan frías,
la de plegarias al cielo como la Madre María.
La del mercado de Abasto, la del paseo en tranvía.
Ese loco coraje de potro salvaje, te galopa en las venas
cuando bailas un tango, cuando cantas tus penas.
Y aunque tires la bronca, me trates de loco,
de nada me quejo, tu mirada en silencio es también un consejo.
Te pintaron las cejas con dos pinceladas de asfalto caliente
y quedó Buenos Aires y su calle Corrientes.
Esa pena de amor que agrandó tus ojeras faltando a la cita,
no pudieron borrarla ni con agua bendita.
Tita de Buenos Aires, Tita mía,
la de los tangos calientes y de las manos tan frías,
la de plegarias al cielo como la Madre María.
La del mercado de Abasto, la del paseo en tranvía
Que pocos, que pocos se dieron cuenta cuanto miedo les tenías