Mikel Erentxun, cuyo verdadero nombre es Mikel Erentxun Acosta, es un cantante y escritor español. Nació en Caracas, Venezuela, el 23 de febrero de 1965, pero nunca tuvo la nacionalidad venezolana. Es conocido por haber sido el vocalista y líder de la banda Duncan Dhu en la década de 1980 y 1990, así como por su carrera en solitario. Ha lanzado varios álbumes como solista y ha sido reconocido por su talento como compositor y letrista. Entre las canciones más afamadas de Mikel Erentxun, están: "Mañana", "A un minuto de ti", "Esta luz nunca se apagará", "Buscando la luz", "Jugando con el tiempo", "De espaldas a mí", "Esta canción", "Cartas de amor", "Cicatrices" y "Puedo dormir contigo": Niñez, Juventud y Vida Familiar A pesar de haber nacido en Caracas, Venezuela, Mikel Erentxun creció en San Sebastián, España. Su interés por la música surgió desde pequeño, influenciado por su padre, un apasionado del rock, y su madre, que tocaba el piano. A los 13 años comenzó a t...
El rock en español es un género musical que surge en la década de 1960 y se populariza en la década de 1980 en varios países de habla hispana. Este género se caracteriza por la fusión de elementos del rock y del pop con la música tradicional y folclórica de los países donde se desarrolló.
Entre los países más destacados en la creación y evolución del rock en español se encuentran Argentina, España, México y Chile, aunque también ha tenido presencia en otros países latinoamericanos como Colombia y Perú. Los artistas más destacados en este género incluyen a grupos y solistas como Soda Stereo, Héroes del Silencio, Los Prisioneros, Caifanes, Enanitos Verdes, La Ley, entre otros.
El rock en español ha evolucionado a lo largo de los años, adaptándose a los cambios en la industria musical y a las tendencias culturales de los países donde se desarrolla. Ha sido influyente en la música latinoamericana y ha sido exportado a otros países del mundo, donde ha tenido gran acogida por parte del público.
Hay cuervos blancos sobrevolando los tejados
Nuestros silencios detienen su conversación.
No somos almas en calma
Ni treguas en celo
Y nuestra distancia alcanza su máximo explendor.
Hay camas abiertas para
Vidas cerradas en falso.
Nos tumbamos en ellas limitándonos a esperar.
Nos hemos cruzado en la mitad
Del camino que une
La soledad con la soledad.
Nos hemos dejado aventar
Por un viento inmóvil
Que no puede cicatrizar.
Hay cuervos blancos devorando días muertos
Hasta limpiar los huesos de un tiempo
Que ya no volverá.
Somo figuras de cera con fiebre en la memoria
Monedas girando en el aire
Sin suelo donde caer.
Nos hemos dejado aventar
Por un viento inmóvil
Que no puede cicatrizar.
Hay cuervos blancos... sobrevolando... lo que hemos sido...
Nos hemos cruzado en la mitad
Del camino que une
La soledad con la soledad.
Nos hemos dejado aventar
Por un viento inmóvil
Que no puede cicatrizar.