¿Quién fue Leo Mattioli?Leonardo Guillermo Mattioli, cuyo verdadero nombre era Leo Mattioli, fue un cantante y compositor argentino. Nació en Santa Fé, Argentina, el 13 de agosto de 1972; y su muerte fue Necochea, Argentina, el 7 de agosto de 2011. Su reconocimiento inicial fue tras formar parte de Grupo Trinidad. Con una carrera repleta de éxitos, tras su muerte, se convirtió en una leyenda de la música argentina. Fue conocido por sus canciones, como: "Llorarás más de diez veces", "Y vete ya", "Me preocupa sin ti", "Yo que te amé", "Tramposa y mentirosa" y "Cómo podré". Niñez, Juventud y Vida Familiar Leo Mattioli nació y creció en Argentina, donde demostró su interés por la música a temprana edad. Inicios de Leo Mattioli en la Música En los años noventa, específicamente en 1992, Leo Mattioli dio inicio a su carrera junto al Grupo Trinidad. Su inconfundible estilo llevó a Trinidad al punto máximo de la fama. Participó en seis trabajos discográficos editados po...
El merengue es un género musical y un baile originario de la República Dominicana. Es considerado el género musical nacional de este país, y su influencia se extiende a otras partes del Caribe y América Latina. La música del merengue se caracteriza por su ritmo rápido y alegre, con instrumentos como el acordeón, la güira y la tambora. El baile del merengue también es muy animado y se caracteriza por los movimientos de cadera y pies rápidos. El merengue ha evolucionado a lo largo del tiempo, y hoy en día hay varios subgéneros, como el merengue típico, el merengue de calle y el merengue urbano, entre otros. Es un género musical muy popular en fiestas y celebraciones en la República Dominicana y en otros países de América Latina y el Caribe.
Lo llamaron de un hospital, diciéndole que se encuentra mal,
la mujer,
que por muchos años él cuidó, su apellido y su amor le dio,
la adoró..
Al llegar ella se despertó y con dificultad para hablar le confesó,
por qué quiso su vida acabar, él era muy bueno y ella lo engaño
era tanto el amor que le tenía que solamente lloró y así le habló...
Yo no soy nadie para condenarte, yo no soy Dios
nuestros hijos nunca van a enterarse de tu error...
no esperaba esas palabras, lo besó por última vez y ella murió.
Nunca más entró a la habitación
y en la cama que dormían los dos, ya no se usó,
sólo se dedicó a trabajar, a criar sus hijos y así fue papá y mamá
sólo recuerda aquel momento cuando ella se despidió y él así le habló...
Yo no era nadie para condenarte, yo no soy Dios
nuestros hijos nunca iban a enterarse, de mi dolor,
y en las fiestas en la mesa pone una copa de mas por ella
y mira al cielo y se pregunta cómo una infidelidad arruinó su vida.