Ismael Serrano Morón, mejor conocido artísticamente solo como Ismael Serrano, es un cantante, compositor y guitarrista español, popular en España y Latinoamérica, conocido por sus letras con mensajes políticos e influencias musicales eclécticas. Nació en Madrid (España) el 9 de marzo de 1974. Durante su carrera artística ha sido influenciado por cantautores españoles como Joaquín Sabina, Joan Manuel Serrat y el cubano Silvio Rodríguez, entre otros. Su música también muestra influencias de poetas de renombre como Luis García Montero y Mario Benedetti. Es hijo del poeta Rodolfo Serrano, estudió Física en la Universidad Complutense de Madrid y en esa época empezó a tocar en los locales madrileños del circuito de la canción de autor, como el Libertad8 o Galileo, dándose a conocer hasta el punto de que la coexistencia entre ciencia y música se hizo incompatible y dejó sin concluir una carrera universitaria que le estaba comenzando a desencantar. En 1997 grabó su pr...
El pop rock es un subgénero musical que surge a finales de los años 60 y principios de los 70 como una fusión del pop y el rock. Este género se caracteriza por tener melodías pegadizas y ritmos bailables, combinados con guitarras eléctricas y baterías potentes. Las letras suelen ser temas románticos, aunque también se abordan otros temas como la política, la sociedad y la cultura popular.
El pop rock ha sido popular en todo el mundo, con bandas y artistas icónicos que han marcado la historia de la música, como The Beatles, Queen, Michael Jackson, Madonna y muchos otros. En las últimas décadas, ha habido un renacimiento del pop rock, con artistas como Ed Sheeran, Taylor Swift y Maroon 5 liderando el género y creando nuevos éxitos.
El pop rock ha influido en muchos otros géneros musicales, incluyendo el punk rock, el rock alternativo y el indie. Además, ha sido utilizado en películas, programas de televisión y otros medios para transmitir una amplia gama de emociones y sensaciones.
Lo amaban, ni más ni menos,
y se sacaba cada mañana
las espinas del sueño.
Juraba y maldecía
y se enredaba en la alambrada
de la mansa rutina.
Vivía como tú o como yo.
Los viernes por la noche
iba a buscar a su amor.
Fumaba tranquilo,
planeaba la semana
y ella le arrancaba el cigarro
y lo besaba.
Y un día lo mordió el virus el miedo.
Entendió que las mujeres
nunca tienen dueño.
Y temió que ella marchase,
que se agotase el manantial
sin un por qué.
Venció el miedo y faltó a la última cita,
no descolgó el teléfono
que aullaba en la mesilla.
Y el temor a la derrota
lo agarrotó como un calambre,
sin un por qué.
Duro, intenso y precario...
Se enfrentaba cada día
al oleaje en el trabajo.
Y una mañana la cobardía
lo paralizó en la puerta
y no entró a la oficina.
Volvía a despertar
y empezaba el periódico
como tantos -por detrás.
Vio y sintió la noche
del planeta y su desastre,
tuvo miedo y decidió
no salir a la calle.
Y ahí lo tienes encerrado en casa,
temblando como un niño,
sellando las ventanas,
para no ver, ni escuchar,
sentir, notar la vida estallando fuera.
Por miedo a sentir miedo
fue a la cama,
como una oruga se escondió
y envuelto entre las mantas
se durmió,
hizo humo el sueño
y se olvidó del mundo
por miedo a despertar.
Aún sigue dormido.
Pasaron los inviernos
y aún sigue escondido,
esperando que tu abrazo
le inocule la vacuna
y elimine el virus del miedo
y su locura.