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El tango es un género musical y baile originario de Argentina, específicamente de la ciudad de Buenos Aires, que se popularizó a finales del siglo XIX y principios del XX. El tango es una fusión de varias culturas musicales, incluyendo la música africana, española y nativa de Argentina.
En cuanto a la música, el tango se caracteriza por su ritmo lento y cadencioso, acompañado de una melodía melancólica y triste. El instrumento principal en el tango es el bandoneón, un tipo de acordeón que se utiliza para crear los sonidos característicos del género. También se utilizan guitarras, violines, contrabajos y pianos para complementar el sonido.
En cuanto al baile, el tango es conocido por su sensualidad y complejidad. Los bailarines se abrazan y se deslizan por la pista en movimientos suaves y coordinados. El baile es una expresión de la pasión y el romance que se encuentran en las letras de las canciones de tango.
El tango ha evolucionado a lo largo de los años, incorporando nuevos estilos y fusionándose con otros géneros musicales. Hoy en día, el tango sigue siendo un símbolo de la cultura argentina y se baila y se escucha en todo el mundo.
De chiquilín te miraba de afuera
Como a esas cosas que nunca se alcanzan
La ñata contra el vidrio
En un azul de frío
Que solo fue después viviendo
Igual al mío
Como una escuela de todas las cosas
Ya de purrete me diste entre asombros
El cigarrillo
La fé en mis sueños
Y una esperanza de amor
Cómo olvidarte en esta queja
Cafetín de Buenos Aires
Si sos lo único en la vida
Que se pareció a mi vieja
En tu mezcla milagrosa
De sabihondos y suicidas
Yo aprendí filosofía, dados, timba
Y la poesía cruel
De no pensar más en mí
Me diste en oro un puñado de amigos
Que son los mismos que alientan mis horas
(José, el de la quimera)
(Marcial, que aún cree y espera)
(Y el flaco Abel, que se nos fue)
(Pero aún me guía)
Sobre tus mesas que nunca preguntan
Lloré una tarde el primer desengaño
Me hice a las penas
Bebí mis años
Y me entregué sin luchar.